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el chico del vídeo

Blockbuster cierra todas su tiendas en España

Cada vez me pasa más a menudo y no se me ocurre a qué se debe: a veces me entran ganas de mear, ya sé que esto no es nada extraordinario, que nos sucede a todos, pero permitidme continuar —¿por qué últimamente está todo el mundo tan irascible? Deben ser las pelis malas o que ya no permiten vender tabaco en los vídeo-clubs—, bueno a ver si consigo proseguir con el artículo que creo que las películas malas y los medicamentos para combatir la fiebre me están provocando dispersión mental —tengo gripe, pero sigo aquí, al pie del cañón, y no porque este curro me dignifique o esclavice, sino porque hoy es miércoles y juega el Zaragoza contra el Madrid, lo que significa que hoy el vídeo va a ser un oasis de paz y tranquilidad apenas interrumpida, así que seguramente aquí voy a estar más calentito y tranquilo que en mi casa; además luego se va a pasar mi novia a ponerme unas inyecciones y a traerme más medicinas—; pero no era de la fiebre ni de las medicinas, ni de las inyecciones de lo que yo quería hablar —¡otra vez la dispersión mental!—, lo que me apetecía contaros es que a veces estando en el vídeo me entran ganas de mear, y entonces espero a que el garito se me vacíe —y podéis creerme cuando os digo que no he de esperar mucho—, y le pongo el pestillo a la puerta, y cuelgo el cartel de: «Vuelvo en cinco minutos», y luego me voy al baño de la trastienda, y cuando regreso al mostrador sigo viendo la peli con la que estaba antes de que me entraran las ganas —ya sabéis que siempre estoy viendo películas: por eso me admiráis, por eso trabajo en un vídeo-club, y por eso soy el genuino chico del vídeo—, o me quedo mirando a las titis buenorras de las revistas; y claro me olvido del pestillo y del cartelito que había colgado. Y así se me pasa el tiempo en una calma y sosiego sin igual hasta que algún cliente seguramente envidioso de verme tan a gustito con mis pelis, mis palotes y mis revistas, ya casi a punto de alcanzar el Nirvana, va y comienza a golpear en la puerta para llamar mi atención. Y entonces me digo: «Joer, chico del vídeo ya te ha vuelto a pasar», y me levanto de mi asiento, y llevo tanto tiempo sentado que la banqueta se viene conmigo adosasada a mi culo, y voy a la puerta y le quito el pestillo, y despego el cartelito, y mientras le abro para que entre a alquilarse alguna peli muerdo el palote. Y esto os lo cuento para que no me lo tengáis en cuenta cuando tardó en colgar nuevos artículos, porque seguramente lo que pasa es que al volver del baño de la trastienda me he quedado otra vez embobado con los chupa-chups y los palotes, viendo pelis, o extasiado con una nueva y sorprendente propuesta sexual de la Vale, y se me ha vuelto a olvidar de quitar el cartelito de «vuelvo en 5 minutos» y de descorrer el pestillo, y por el momento ningún cliente ha venido a aporrear la puerta para interrumpir esta felicidad completa.

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3 comentarios

Anónimo -

no seas flojo y hay que trabajar cuando haya que que hacerlo

carrie -

tienes razon peter.. vuelvo en un mes como que es demasiago!!

Chico del video.. tu no nos quieres :___(

Peter -

\\\"Vuelvo en cinco minutos\\\" está bien, pero \\\"en un mes\\\"...
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