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el chico del vídeo

ésta ya la viste ayer

Aunque suene cursi, en un vídeo-club se venden sueños, los tenemos metidos en sus estuches, y colocados en estanterías. Son sueños que una vez tuvo un guionista, y luego el director, los actores y todo un mogollón de personas se encargaron de convertirlos en película. Y ahora cualquier cliente puede alquilarse ese sueño, y probárselo, y visitarlo, y compartirlo con sus familares o amigos.
Aunque con los tostones que nos llegan últimamente estoy seguro de que también vendemos otro tipo de sueño -ese que viene precedido por andanadas de bostezos-, sólo este segundo tipo de sueño explica que muchos de mis clientes cuando están a punto de alquilarse una peli entran en una suerte de trance amnésico, y se esfuerzan mirando las fotos de la contraportada en hallar el rastro de un fotograma incierto que les ayude recordar, hasta que se dan por vencidos, y con una mirada suplicante me piden que por favor les mire en el ordenador si esa película ya se la han alquilado antes.
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6 comentarios

ella -

Jackie, te refieres a las pelis, verdad?

Jackie -

Hay algunas que se venden muy bien y luego no valen un duro.

Yolanda, que ni corre ni anda -

Y tantos sueños que nos hace tener el cine para que luego la realidad te los arranque con una gran bofetada...

ella -

...y tantos sueños que han nacido mientras veías una peli con "esa" persona...

carlos -

a eso le llamo, mirar al fotograma que todo cliente lleva dentro.

fab, para mi ya eres el robin de este batman, cuando vengo a este videoclub.

¿sabes trepar muros?

*

Fabiola -

Los estuches de determinadas pelis deberían incluir un mensaje tal que este:
Las autoridades sanitarias advierten que el consumo compulsivo puede provocar somnolencia y pérdidas de mermoria.
Y mostrar una imagen de una persona vagando perdida entre las estanterias del videoclub.
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